"Apenas sentía el mover de mis piernas, cuando tuve pleno conocimiento de lo que me sucedía al caminar de regreso a casa, no fui consciente pero argumentaría que quizás lo hice por instinto. Las imágenes de colores variados recorrían mi cerebro y no tuve otra elección.
Todo lo comprendí al sentir el espeso líquido que corría por mis manos con olor salino, una mezcla de emociones circuló por mi cuerpo, no permitiéndome descifrar a que se refería, era una fusión de tristeza, alegría, culpabilidad y satisfacción.
Las imágenes que recordaba, me llevaban a un cuarto el cual mire en todos los ángulos, todas las paredes estaban marcadas por el líquido espeso y de olor salino, pero ahora pude comprender que era sangre por el color rojo intenso.
Lágrimas salieron por mis ojos, no entendía lo que sucedía no parecía mi vida pero yo estaba presente, una sombra cruzo por la ventana y me obligo a mirar en esa dirección, una gran luz me hizo levantar y posar mi cuerpo ante el cristal y de repente ¡Bam!"
Son las 6:30 de la mañana y vuelvo a tener la misma rutinaria pesadilla que vengo teniendo durante dos semanas consecutivas, mi cuerpo sudado y mis ojos empapados, expresan la agonía de mi corazón. Camino al baño me lavo la cara y no miro el espejo, regreso a la cama y duermo perezosamente.
By Eduardo L. Caraballo
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